PACIENCIA

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define PACIENCIA como la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse; capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas;  la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho; lentitud para hacer algo. También se dice del resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie. Se llama PACIENCIA a un bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno.

En general el uso de PACIENCIA supone tolerar o consentir alguna cosa que nos hace “sufrir” o que en cierta manera “mengua nuestro honor”. Se habla de PACIENCIA también como la “madre de la ciencia”. Ya lo decía  Isaac Newton: “Si he hecho descubrimientos invaluables ha sido más por tener paciencia que cualquier otro talento”.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, padecemos, sufrimos, consentimos, aconsejamos PACIENCIA. Siempre esperamos “algo” que tarda en llegar. Cuando eso sucede, sólo nos queda dos opciones: Ser PACIENTES o que la gota colme el vaso, considerar que ese sentimiento de consentimiento que nos genera cierto dolor ya no vale la pena padecerlo y pasar página.

¿En qué momento se agotó tu PACIENCIA?